microcuentos porno / short, shot y shock

-short-

Cuando se ponía a hablar de su vida la boca se le iba deformando con una actitud guasónica pero involuntaria. Contenía los músculos hasta que los ojos se abrían partiéndose en rayas rojas y se inundaban de agua. Yo deseaba que no intentara hablar. Porque cuando lo hacía los suspiros se le iban ensanchando hasta exagerarse y galoparle en el pecho, el cuerpo comenzaba un zigzagueo que yo no había visto antes. La cara se le hinchaba y yo más de una vez pensaba en secarla, pero me quedaba mirando su estallido, su quebranto y su posterior cansancio coronado por esa nariz roja que la hacía parecerse a los borrachos.

-shot-

Cuando conocí la polla de Jesús su cabeza ligeramente cuadrada se destacaba del resto. Noté que al tomarla delicadamente entre mis dedos índice y anular la grieta de la uretra se abría amablemente, de una manera tan simpática podría decir que parecía sonreír confirmando esa posible independencia que él insistía en otorgarle cada vez que la llamaba zorra.

-shock-

Decía recurrentemente que la pastilla, el estrés y el insomnio la tenían reseca. Pero tres dedos más adentro, cuando casi sentí la mano desgarrarse intentando cubrir montes, cuevas y orificios, la vi venirse explotando en fuente, mojando sábanas, frazadas, paredes, alfombra y comprendí que no era de sexo de lo que hablaba, que lo único que tenía reseco era el alma.

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